El saboteador de cantaores

27 Jul

“Había una gallinita en medio de un prado

a ver quién se resiste siendo gitano”

Bulería de José de la Tomasa

 

No, el saboteador de cantaores no es ni crítico sobre-cogedor, ni ningún empresario desalmado, ni tan siquiera un tocaor falto de compás. El saboteador de cantaores es un señor que está imputado por introducir en una mesa de sonido un inhibidor  de frecuencias para cargarse la 46ª edición de la Caracolá de Lebrija.

En uno de los pueblos más flamencos que existen se celebra desde hace 46 años un festival en el que es más fácil nombrar los flamencos de primera línea que no han estado que los que por allí han pasado. Pero lo que ha ocurrido este año no es que no tenga precedentes en Lebrija sino que difícilmente se recuerde en el mundo mundial de las artes escénicas.

Un poltergeist de la técnica.  Luces que se apagan y se encienden, sonido que va y viene y  la gente que se tira de los pelos en medio de las actuaciones de la Macanita, Tomás de Perrate y Pepe Torres (Ex Son de la Frontera, del que hablaremos pronto). Nadie se lo explica. Las pruebas de sonido habían ido correctamente y cuando los cantaores aficionados calentaban el ambiente, zas.  Menos mal que el ánimo de la gente que va a estos interminables recitales veraniegos no es el mismo del que va a un teatro. Lo peor es que al día siguiente había que rematar el festival con las actuaciones de José de la Tomasa y Chiquetete y el homenaje a Curro Malena.

La Guardia Civil, nuestra Guardia Civil,  ávida de justicia y buen flamenco, se puso manos a la obra infiltrando entre el público a un picoleto con patillas (y sin tricornio). El susodicho observó de pronto que un espectador accionaba un mando a distancia sin que por allí se viese tele alguna. Al momento la luz se cortó. Se lo dejó hacer un par de veces más y a la tercera el teleadicto del mando fue detenido e imputado por una falta de coacción.

Se trataba de un cantaor aficionado al que habían dejado fuera del cartel. No. Era quizá el vecino de la esquina de la Plaza del Hospitalillo donde se celebra el evento. Tampoco. Un catalán ultranacionalista que… qué más da. Tampoco. Se trata de un vecino de Trebujena que confesó a la Guardia Civil que quería “fastidiar” al dueño de la empresa suministradora de los generadores en los que se conecta la mesa de sonido por pleitos anteriores.  El juicio se celebrará en breve. No me lo pierdo.

Como veréis en el vídeo grabado esa noche a Tomasa La Macanita, la cosa no fue tan sufrida y algo de cante bueno se pudo disfrutar.

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4 comentarios to “El saboteador de cantaores”

  1. eldealhama julio 28, 2011 a 6:45 am #

    Flamencólico, te seguiré de cerca a ver si aprendo algo. Empieza divertido el blog, a ver si sigue así y nos alegra un poco esta vida llena de fatigas. Un abrazo,

  2. César julio 28, 2011 a 9:19 am #

    Pues tiene cuajo la cosa. Seguiremos expectorantes este blog. Abrazo. César S.

  3. perdomo julio 29, 2011 a 11:12 am #

    ¡Qué buena la historia! Como César, yo también seguiré el blog expectorante!!

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