El flamenco y el señorito

19 Oct
Foto fórmula tv

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Que no. Que el tiempo de cante por limosnas ha pasado. Que el flamenco no necesita de los señoritos ni para alimentar bocas ni para comunicarse. Que una cadena pública como Canal Sur se haya servido de un figurón del cuché (que no del toreo) para lucir palmito en un programa de flamenco da al traste con las buenas intenciones de un espacio que ha funcionado bien de audiencia y está yendo como un tiro en youtube. Por favor, si piensan repetir El Sol, La Sal y El Son eviten a personajes como estos y, sobre todo, no los metan de palmeros entre los artistas, que queda feo. Ver vídeos.

Un escenario precioso enmarcado en sillas de enea, los flamencos, de dulce y un conductor magistral pero egocéntrico como Jesús Quintero. ¿Era necesario otro chupacámaras? Están las calles llenas de periodistas en paro y, entre ellos, hay decenas de comunicadores excelentes que aman y conocen el flamenco de verdad. Rivera Ordóñez fue un buen novillero que se pasó los toros muy cerca y que con el paso del tiempo y la comodidad de la fama que renta se fue alejando del toro y acercándose a las cámaras. Su última estrategia de marketing taurino ha sido recuperar el nombre del padre, Paquirri, para ver si los taurinos de verdad se vuelven a fijar en él. Los nombres no torean, torean los hombres (y algunas mujeres primorosamente). Por no ser no es ni andaluz (Madrid, 1974). No quiero caer en el chovinismos pero no me imagino a Euskal Telebista o TV3 poniendo a presentadores que no sean vascos o catalanes en un programa de txalaparta o sardana. Con perdón que este tema siempre hiere susceptibilidades.

Hace unos años viví de cerca la presentación de un disco homenaje a su familia taurina. Se llamó Vestido de Luces y era un encargo de Aula de Cultura La Venencia, de la Universidad Menéndez Pelayo de Santander para recordar a  las dinastías toreras de los Ordoñez, Rivera y Dominguín a través de poetas como Gerardo Diego, Antonio Murciano o el rejoneador Ángel Peralta. El trabajo, excelente, lo firmó el cantaor Paco del Pozo, lámpara Minera de 1997,   fue producido por el guitarrista Jerónimo Maya y contó con las colaboraciones de, entre otros, de Jorge Pardo, Carlos Benavent, Pablo Suárez y dos grandes del baile Concha Jareño y Rafael Estevez poniendo los pies y el compás. Cuando se llamó a Fran Rivera ( al que el disco dedica unas seguiriyas) para que representase a la familia en la presentación en el Calle 54 de Madrid se excusó diciendo que se trataba de otro más que quería aprovecharse del nombre de su familia. Por lo que sé tampoco mandó acuse de recibo del CD que se le mandó. Ese es el amor de Rivera Ordoñez por el flamenco. Mientras, el Premio Nacional de las Letras, Félix Grande, que sí estuvo, afirmaba en dicha presentación: “Este disco está destinado a ser un clásico, pues nunca antes el flamenco hizo un homenaje como este al toreo”. Ahí quedó.

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2 comentarios to “El flamenco y el señorito”

  1. Raúl Ordóñez octubre 19, 2011 a 10:49 pm #

    Acabáramos, el maestrillo Rivera Ordóñez “aflamencao”; lo de Maestro se lo dejamos a su padre, que ese sí que se arrimaba y respecto al compás… ¿eso que son palmas o palomitas de maiz?

    Con lo flamencos que somos los Ordóñez…

  2. Flamencólicos. Blog de Jonduras. octubre 20, 2011 a 3:33 pm #

    Raúl, los Ordóñez no siempre sois buenos! Abrazos
    d

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