La semana a compás: Teclas blancas y lágrimas negras

24 Mar
foto. libertaddigital.com

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Este viernes apunté en la agenda actualizar el blog como deberes para el fin de semana. En la nota me había marcado hablar de la irrupción luminosa de una joven pianista, Ariadna Castellanos, que esta semana presentó disco en Madrid. Pero la noticia de la muerte de Bebo Valdés el mismo viernes ha cambiado las teclas blancas por negras. Descanse en paz, maestro (con perdón).

A Bebo Valdés no le gustaba que le llamasen maestro y así lo recogió Fernando Trueba en la película Chico y Rita en la que el anciano pianista le dice a la joven cantante -encarnada por Estrella Morente- “No me llames maestro, llámame Chico”.  El caso es que llegó a los 94 años repartiendo lecciones de humildad, de son musical, emocionando con esa manera de acariciar las teclas y, sobre todo, cautivando con esa sonrisa. Bebo era ese abuelo que todos quisiéramos tener.

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Había salido de Cuba porque no le gustaba lo que veía  y fue a parar a Suecia donde durante tiempo se ganó la vida tocando en un hotel. Hasta que apareció Fernando Trueba, al que Bebo llamaba El Jefe y que es uno de los personas más importante de su vida en sus dos últimas décadas. Trueba fue quien puso el foco sobre su figura espigada en Calle 54 y quien después propició una de las uniones musicales más acertadas que recuerdo, la del pianista de Quivicán con la voz única de Diego El Cigala. El resultado fue Lágrimas Negras un disco que ha emocionado a generaciones distintas de todos los rincones del mundo.

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Tuve la suerte de conocerle en La Radio Encendida en 2006. En el cartel estaba anunciado el gran contrabajista Javier Colina que acababa de perder a un familiar y no pasaba sus mejores días. Bebo -que pasaba largas temporadas en  Benalmádena- apareció en La Casa Encendida para arropar a su compañero y regalar veinte minutos inolvidables de música. Su generosidad en las sonrisas, los abrazos, los autógrafos y las fotografías fue casi más impresionante que la dulzura caribeña de su piano. En aquel escenario estaba también Raúl Rodríguez con su tres cubano y comentándolo ayer porFacebook nos decía “Qué gran día aquel. Cuando uno estaba cerca de Bebo se sentía junto a un árbol sabio y sagrado. Qué gran hombre, y qué solos nos vamos quedando de gente grande, justo cuando más se necesita la sabiduría”. Cuanta razón tiene Raúl. 

La Radio Encendida más flamenca

Hablando de La Radio Encendida,  esta semana se ha conocido el cartel de la XI edición de la fiesta de Radio3 en La Casa Encendida. Será el próximo domingo 7 de abril y además de artistas de primer nivel en el panorama musical español como Dorian, Depedro, Kiko Veneno o Lori Meyers este año podrá disfrutarse de tres intensos cuartos de hora de flamenco de la mano de Teo Sánchez y su Duendeando. Entorno a la figura de Jorge Pardo y a modo de homenaje estarán sus inseparables Carlos Benavent y Tino di Geraldo, Patax, un joven grupo de jazz fusión, y el gran Tomatito que tiene disco reciente en el mercado. Otros músicos ya han confirmado su presencia pero dejemos que Duendeando los anuncie. Sólo diremos que se agarren los peluquines porque habrá mucho viento.  Será a las 13.15 horas y la entrada es libre hasta completar el aforo. También puede escucharse por Radio3.

Pero yo quería hablar de Ariadna Castellanos. Esta semana presentó su disco “Flamenco en Black and White” (Universal) y en los mentideros de la villa y corte su nombre rebota con fuerza. Madrileña sin ascendientes flamencos pero muchas ganas de comerse el mundo aprendió piano, consiguió una beca para el Berklee College of Music, y de ahí, con la producción del ubicuo Javier Limón, viene a aportar su personalidad para que el piano siga conquistando cuota de mercado en el flamenco. Lo que hace suena de lujo y sobre el escenario lo llena todo con esa energía que la convierte en una bailaora sobre las teclas. Cuando Paco de Lucía recibió el doctorado Honoris Causa por la Universidad de Berklee, Ariadna tocó para él (y para otras 6.000 personas) esta versión de  La Barrosa

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Carmen Linares amadrina a su hija

Y esta semana hemos conocido también que el 8 de abril se estrenará un espectáculo que suma teatro y flamenco para recordar a Lorca. En Que no he muerto José Samano y Carmen Linares dirigen a la cantaora granadina Gema Caballero y a la actriz Lucía Espín, hija de la gran artista de Linares. En la última entrevistan que le hice a Carmen con motivo de su disco Remembranzas se mostraba emocionada de haber podido contar con su hijo Eduardo como segunda guitarra en uno de los temas: “Para mí ha sido muy emocionante. Soy consciente de que él todavía no estaba preparado para estar ahí solo. En un futuro, porqué no. De momento, ni él quiere ni yo se lo pido”. Ahora, además de a Eduardo Pacheco* que también participa en el espectáculo, podrá dirigir a su hija Lucía que poco a poco, con su presencia en películas y series de televisión como Águila Roja o Tierra de Lobos se va haciendo un hueco en la interpretación.  A partir del 8 de abril en el Teatro Marquina

*Eduardo usa el segundo apellido de su madre, Carmen Sánchez Pacheco, mientras que Lucía usa el apellido de su padre, el periodista e investigador del flamenco Miguel Espín.

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