Miguel Rivera aferrado a su guitarra

29 Jul
miguel rivera

Uno de los dibujos de Miguel Sánchez Algora que ilustran Paseo de Ensueño

La otra noche me lo encontré. Habíamos ido a escuchar a Mayte Martín y él, de manera muy especial, a disfrutar de sus compañeros José Luis Montón y Juan Ramón Caro (!Y vaya si disfrutamos!). Al llegar a casa caí en la cuenta de que no había hablado aquí de su disco, de ese sueño de años por fin cumplido. Lo fácil es hablar de Paco y de Enrique, de Estrella y de Vicente, pero quizá –si tenemos en cuenta lo que cuesta cada trabajo – hoy sea más justo hablar de Miguel Rivera.  

“La muerte vino a buscarme mañana de primavera y cara a cara le dije que paciencia me tuviera” dice por soleá Yeyé de Cadiz  secundado por la guitarra de Miguel Rivera, en ese gran disco Paseo de Ensueño (Karonte) que acaba de presentar. “Ese cante refleja un mal momento de salud que estamos superando y mi amigo Yeyé lo expresa muy bien” dice Miguel.  Él, como el gaditano, son de esos jornaleros del flamenco imprescindibles de los que nunca se cansó de hablar el maestro Félix Grande. Rivera se convirtió en nómada del flamenco robando aplausos desde Australia a Nigeria, de Alemania a Argentina, solo o acompañando a fenómenos como la bailaora Carmen Mora, con el guitarrista Serranito o con Joan Manuel Serrat

Se da la paradoja que la misma enfermedad que le debilitaba le ha dado la fuerza para saltar la estrecha valla que separa a los que no han estado siempre en primera fila de los que ocupan el centro. Esa energía ha reunido el talento y los amigos para sacar su disco más completo, después de Verdesperanza (1996) y Contrastes (2006). Pero, en este caso, a Miguel Rivera no le bastaba con satisfacer su sueño, con ahuyentar los fantasmas del cáncer.  Para Miguel el disco solo era redondo si servía para algo más que el deleite personal y la emoción de quienes lo escuchamos.

Una cadena de llamadas para los pelones peleones

En la punta del clavijero,  una semicircunferencia marca la procedencia de su sonanta. Felipe Conde, probablemente el mejor lutier de guitarras flamencas en este momento, vio en la cara de Miguel Rivera un sueño por realizar y empezó una serie de llamadas. Esa cadena terminó en unoentrecienmil, la ONG que ayuda a la investigación de la leucemia infantil, para que esos pelones peleones lo tengan un poco más fácil. Ellos son los destinatarios de los beneficios, pero también los artífices de este paseo, junto a Juan Cruz, psicólogo optimista y hada madrina profesional que hizo que la cadena no se rompiese.

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Por todo lo que el disco encierra es complicado pararse en alguno de los artistas que acompañan a Rivera, pero para que entendáis la dimensión del mismo citaré a algunos. En lo que se refiere a la guitarra – además del toque dulce y posado de Rivera- basta dar dos nombres para entender el nivel: Serranito y Juan Manuel Cañizares, dos de los mejores concertistas y compositores flamencos de los últimos 20 años, además de Rafael Riqueni cuya música es inspiración en todo el CD. También acompañan a Miguel en el CD otros musicazos como Luqui Losada, Raúl Márquez o Jorge Pardo. Por último, para los que aprecien el cante, además de Yeyé de Cádiz, encontrarán  dos voces jóvenes y poderosas la de Saúl Quiros y Argentina, que recrea ese temazo, Pasajeros en el tiempo, de José Quevedo Bolita que también aparece en el disco.

Como veis un disco que tiene mucho más que música. Que lo disfrutéis. “Cada minuto que pasa me sabe a gloria…”

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